Heme aquí, despertando después de dos horas dormido,
a la media noche,
empapado de sangre que se escapa de mis manos
por culpa de la daga
que celosamente guardo bajo mi almohada.
No quiero curarme,
en mi mente esta la idea de que esa
es la única manera por la cual
mi cuerpo puede limpiarse de sus errores
y solo porque creo
que mis pecados navegan por mis cortadas internas;
(¿porque tengo conciencia
si todo lo que hace es jugar conmigo?)
mientras miro que mi cuerpo
se va convirtiendo en un fétido costal de huesos,
seco y pálido, frió y morado, dolido y acorazado,
¿qué es lo que hago?
la pregunta azota mi cabeza
y me da por enterado de lo me esta pasando.
Con el temor ya entrando por mis poros,
defino mi aprecio por ideales más altos
intentando encontrar el perdón
que no sé si merezco
o no se si debo de pensar en El,
lo único que se
es que en este momento
la maldita vida se esta escapando
y no puedo hacer nada.
Recuerdos del ayer vuelan dentro de mi cabeza,
cosas de las que no quiero pensar por el momento,
razones que no otorgué, perdones que no daré,
sueños que no cumpliré, ideas que ya no escribiré,
vida que no desperdicié;
me siento al filo de la locura,
a la orilla del desequilibrio mental,
un paso mas cerca de la Muerte.
El aliento se mina, él oxigeno se aleja de mí.
No siento dolor, no siento nada,
intento levantar mi cuerpo
solo logro levitar mi mano
pero sigue tendida,
mi cuerpo frió empieza a tomar formas diferentes
pero aun sigue igual;
pequeñas punzadas en mis pies y manos,
mi cuerpo me rechaza,
me libera de varios golpes que me sacuden
el alma fuera de la materia
se alimenta mi temor, mi desesperación;
a mi quien le importaba poco
lo que pasaría en el futuro
y mira la ironía,
ahora que sé que el futuro no llegara,
mi preocupación es más grande
como la vida que me esta abandonando.
¡¡ Basta!! ¡¡ Despertad!! ¡¡ Levántate!! ¡¡ Hazme Libre!!
Despierto sudoroso a la media noche
y rápidamente reviso mis manos
pero no hay rastro de alguna cortada en mis muñecas,
no hay sangre derramada,
me parece que estoy bien,
todo fue un loco y delirante sueño
engendrado por la vana fantasía,
no hay sangre en mi pequeño ataúd nocturno
y mi daga esta limpia,
mi cuerpo sigue del mismo color
que hace un par de horas
cuando lo puse en mi cama....
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