Entrego los momentos que me divierten
con las figuras a mí alrededor,
tengo miedo de cerrar los ojos
sé que al cerrarlos se acercarán más de lo que deben
y vendrán por mí;
ideas pasan por mi mente
pronto partiré de cero
así que hoy me desheredo por un jarro abierto;
abro los ojos para encontrarme con lo que suponía,
los entes han abierto la maldita cercanía,
me atosigan con palabras y mordiscos,
con araños y pellizcos,
creo estar desorientado,
perdido y un poco mareado,
es mejor volverme un llanto subterráneo.
Me tiendo en la cama vacía,
con temor a cerrar los ojos y no despertar al otro día,
con la lúgubre tiranía
de aquellos mis momentos sin fin
y que ironía,
calla su cántico sórdido,
creen hacerme creer que están dormidos
pero los escucho correr entre mis sabanas,
los escucho reír cerca de mi oído,
con sonrisas maquiavélicas
y sus huesos haciendo chasquidos,
jalan mi sabana queriendo despertarme,
tiran de mis cobijas pretendiendo enojarme,
pero no les haré caso alguno,
esto de voltearlos a ver es casi inoportuno,
mi mente me obliga a no creer que están ahí,
pero sus risas simples me informan que si existen
y que vienen a decidirse quien será el siguiente,
quien será al que pronto se lleven a la muerte.
Risas,
el ente interior hace presencia
los entes a mí alrededor callan su canto,
creo que el que acaba de aparecer
se llevara a alguien al campo santo;
mi enfermo cuerpo no quiere revelarse,
tiende a creer ciegamente que no es él a quien quieren llevarse
pero (el gran pero en la vida)
¿quien es yo para que decidan?
¿Quién soy? ¿Acaso una luz, un deseo o un dolor?
mi mente juega con palabras de defensa,
creyendo que con eso surgirá algo que lo espante
para que sus deseos no prevalezcan,
deseo que no se cumplirá,
pues es tiempo de tomar mi viaje sin retorno,
ya sin dolor morir a estas alturas me conformo,
el vuelo integro de la desventura
que prevalece con poca cordura
y que no tiene fin en esta noche
que al parecer ya no nacerá sombría.
Heme dormido
ante tanto ente que quiere nada más que mi alivio,
ante la puerta falsa que me llevara a mi estado original;
heme aquí tendido en la cama
y sangrando sin ganas por la daga
escondida celosamente bajo mi almohada,
no quiero limpiar la sangre tirada,
porque solo así vaciare de mi cuerpo
el pecado de saberme perdido
y volveré a llenarlo de líquido vital,
de la fuente de vida que viene al final
de mi camino mortuorio,
del camino que todos cruzaremos en el lomo
de los entes dromedarios
que alegremente vienen a acompañarte
a tu ultima ronda por el mundo que te vio nacer
solo para convertirte en el títere favorito de la muerte...
¡! Que Gusto Volver A Verte!!
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