A diario peleo contra mi mismo para seguir escribiendo,
para dejar que las palabras fluyan como antes lo hicieran,
dando enunciados de alegría
y pensamientos en los que tantas veces platique tu idolatría,
confesándolo todo,
los recuerdos prohibidos en los que no alcance a estar contigo.
El mañana no lo espero con tan buena suerte,
pues no puedo darle ensueños de palabras al no verte
y regalarle frases profundas
como el secreto aquel donde te confesé en silencio mis sueños
y mis ganas de abrazarte otra vez;
pero como todo en esta vida, el tiempo agobia
y declara en mi mente tu adiós bajo las gotas del cielo y su luz de neón,
donde acabaron los sueños, donde empezó mi perdición
y aunque ya te he perdido aun no te puedo poner en el olvido.
para dejar que las palabras fluyan como antes lo hicieran,
dando enunciados de alegría
y pensamientos en los que tantas veces platique tu idolatría,
confesándolo todo,
los recuerdos prohibidos en los que no alcance a estar contigo.
El mañana no lo espero con tan buena suerte,
pues no puedo darle ensueños de palabras al no verte
y regalarle frases profundas
como el secreto aquel donde te confesé en silencio mis sueños
y mis ganas de abrazarte otra vez;
pero como todo en esta vida, el tiempo agobia
y declara en mi mente tu adiós bajo las gotas del cielo y su luz de neón,
donde acabaron los sueños, donde empezó mi perdición
y aunque ya te he perdido aun no te puedo poner en el olvido.
Cuando habrá tiempo para ti,
para todo aquello que enredaba tus pensamientos
y abrumaba tus sentimientos,
cuando tus ojos que me recuerdo como las noches de verano
se abrirán al cielo y así dejar caer el velo,
ese mismo que no me deja avanzar,
que no deja de medrar tu vuelo incierto hacia tu despertar
y te hace hundirte tras una falsa valentía tirada al azar;
cuando tus cabellos requemados volaran
y abrazaran el viento y viajar sin documentos para llegar a tu estado original,
cuando tu anochecido pelo empezara a juguetear
como cuando juegan las almas brincando hacia la mar
y adormilados se envuelven en los cánticos de las olas que hacen al reventar;
cuando tu sonrisa fina empezara a vacilar con las caricias clandestinas
y las miradas furtivas mientras las manos amigas se refugiaban en tu andar,
ese vaivén marinero que temo que no regresara, cuando volveré a sentirte,
cuando amaneceré en tu regazo, cuando te volveré a abrazar.
Madre Adorada.
para todo aquello que enredaba tus pensamientos
y abrumaba tus sentimientos,
cuando tus ojos que me recuerdo como las noches de verano
se abrirán al cielo y así dejar caer el velo,
ese mismo que no me deja avanzar,
que no deja de medrar tu vuelo incierto hacia tu despertar
y te hace hundirte tras una falsa valentía tirada al azar;
cuando tus cabellos requemados volaran
y abrazaran el viento y viajar sin documentos para llegar a tu estado original,
cuando tu anochecido pelo empezara a juguetear
como cuando juegan las almas brincando hacia la mar
y adormilados se envuelven en los cánticos de las olas que hacen al reventar;
cuando tu sonrisa fina empezara a vacilar con las caricias clandestinas
y las miradas furtivas mientras las manos amigas se refugiaban en tu andar,
ese vaivén marinero que temo que no regresara, cuando volveré a sentirte,
cuando amaneceré en tu regazo, cuando te volveré a abrazar.
Madre Adorada.
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