Me agradaría dejar
aunque sea por un momento
los sueños a un lado
-la historia lo prohíbe-
pero no puedo alejarme tanto,
el lago me atrapacon sus cánticos,
cicatriza mi cara, le hace ceniza,
la posa en mis labios y en los ojos
y en el cuerpo me posa un recuerdo de caricia;
sal de lágrimas secas, frías y muertas,
marcan el camino en el entorno de la cara;
ya es de noche,
las horas han corrido a la cama, el día también;
la noche llega y con ella
suspiros sordos, ecos vacíos, cuencas huecas,
movimientos inventados por las miradas
y por los entes escondidos en las sombras
que corren y se tropiezan con la lluvia.
El lodo cubre su camino
se esconden para no ser vistos...
Bless.
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