Con tinta en los dedos, camina de un lado hacia el otro buscando un pedazo de papel, una libreta en la que pueda dejar su recuerdo escrito.
Su cara escondida entre las sombras que dibuja la vela junto a la ventana por donde entra el brillo de una Luna abandonada.
Viene desde la Letra oculta, desde la corteza de sus dedos, desde el frío linóleo a sus pies desnudos, desde la tinta que lo acompaña, desde las letras que alegremente... regala.
Este soy yo.
En mi más puro momento.
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