Despertar, solo para darme cuenta que me siento a este mundo conectado de cierta manera con hilos de hierro que atrapan cada hueso de mi espina dorsal, ya no puedo mas con el dolor, el deseo de escapar de esta cama fría me ha puesto en turbulencia, ya no quiero ser igual, si he despertado es para calmar el dolor que vive alrededor de mi cerebro atrofiado por el tiempo que llevo atrapado en este mismo lugar; me pregunto si esto será mi siguiente capitulo, pero solo escucho respuestas equivocas que la verdad ya no llenan mis expectativas.
Mi cuerpo prisionero se cubre las heridas de un raro metal, hace tiempo que no sangro ese liquido vital que fuera mi pasión, ya es oscuridad inmensa que no me deja pensar, hace que mi vista se pierda en tinieblas provocadas por mi vana fantasía y la morfina, hechas en el fondo del cielo interno de un ciego que es un baúl de opciones erróneas puestas a los pies del hierro que detiene mi vida y al avanzar, purgo una condena pecadora grabando en la verdad de no tan lógica virtud; huellas marginadas y marchitas desvanecidas en el filo de mi locura provocada por los hilos de plata que de mi cabeza llevo prendidos meses atrás, ríos de plata que corren por mi frente evolucionada, obsequiadas por el fuego y la luna, que son aguijón y nieve, reina y peón.
Figuras intermitentes caen por el viento liberándose de todo y de todos, figuras que reposan su viaje en mi ya acorazado cuerpo hecho de plata y cartón, es por demás imaginar su vaivén clandestino, el atroz roedor ha hecho de ellas una divina ilusión y las choca con mis cortadas, como si fueran un millón de estrellas caídas del confín puestas en libertad… envidio el síntoma aunque sea pasajero.
He pensado evolucionar mi cuerpo, desechar lo que no necesito y adoptar lo que si, quitarme los pies y ponerme Alas, quitarme los genitales y dar vida al ego de ser único, quitarme el liquido pasional y limpiarme de todo pecado, quitarme el corazón y poner un pedazo de roca, pero quien soy yo para profanar el cuerpo prestado por Dios; si, he despertado para darme cuenta que sigo siendo prisionero, eso lo puedo cambiar, pero mi celda no es mi cuerpo sino mi manera de pensar…
Me aprisiono en una hoja rectangular
pero al escribir es cuando empieza mi libertad.
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