Tu olor,
ese inconfundible y precioso olor de tu piel,
el que me mantiene
adormilado sobre tus manos,
el que me atrae
como el panal a la abeja;
parece que en tu piel llevas la miel que ansío.
Tu olor,
ese aroma que divaga entre las sabanas,
en el respaldo de los sillones,
en mi ropa y en todos los rincones;
ese aroma que se mete
por las rendijas de mi alma
y por los ojos y por los poros abiertos;
tu olor se impregna
hasta la médula espinal,
hasta los escondites de mi entorno
en donde los deseos y las pasiones
hacen su nido.
Tu olor es un buqué
que provoca la reacción de un abrazo,
los cuerpos se enredan haciéndose uno,
unidos en la batalla
solos contra el mundo.
Deus Cadela.