Doblegado por este silencio
me incorporo a las hojas,
las hago mundos con un monton de letras
y una vela,
el rito del poeta sigue lamiendome las heridas,
cauteriza el momento, lo guarda en las esquinas,
lo sello con la sangre del Corazón.
Las letras acarician mis dedos,
buscan su calor, su rencuentro,
buscan ser utlizadas al ritmo de Chopin...
Hablo de estos sueños
que son como vástagos de una mente oseosa
que son engendrados
solamente por la vana fantasía...
Tomo un sorbo de enunciados,
los incorporo al papel,
muerdo la idea hasta el punto de partida,
saboreo su centro de azucar morena,
sus venas de miel,
saboreo su textura de trigo requemado,
mordizqueo sus letras de luz,
me bebo su nutriente lacteo, su tinta fermentada,
mastico la informacion de su ingenuidad profanada
y la trago lentamente
para que me alimente,
para ser uno con ella...
Quiero contemplar que mis palabras
lleguen como oledas a tus ojos
y humecten tus mejillas de Rubí...
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