Pasan las horas
y se aferran a regalar distancia
entre tu piel y la mía.
Así que todo lo tuyo lo guardo para luego,
porque te grabo en tinta y de nuevo desespero
ante tanta belleza… que emana de tu cuerpo.
Porque espero el mañana como un sol encendido,
aunque amenace la noche de ponerme en el olvido,
por perderme por momentos… con tu voz en mi oído.
Porque recaigo cuando veo tu vaivén marinero,
porque los minutos son horas cuando rompo mi miedo,
cada vez que me atrevo a recorrer con la mirada… tu cuerpo.
Voy a cerrar la ventana y a atrapar tu recuerdo vivo,
pues en estos días me queda solo eso me da alivio,
nada más queda tu silueta en mi mente
y la uso como tinta… y todo diferente.
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