Frío en las extremidades del alma
en las esquinas de la piel abandonada,
coraza adolorida y mústia;
creas tu membrana de esperanza vacía,
con los colores grises y los pálidos
pero no dejas que mi Sol de noche
te cobije las sienes
y te aleje de suspiros de abandono;
estamos solos, todo ha muerto,
las sonrisas: cicatrices, las palabras: polvo envenenado.
Rompes el silencio nocturno
con mentiras que juegan a ser verdad,
las escondes en la pulpa de la letra
y te esmeras por leerla
para que los vientos la lleven
e infecten la tierra con el veneno de tu sonido.
Ahora la Muerte aparece clara,
pulcra de falsedades...
¿A quién quieres engañar?
Letras que mueren
al entrar por tus cuencas vacías,
mi cuerpo morirá pero no mi escritura,
renacerá desde la tierra
y lo que desprende de ella será poesía pura
aunque yo... ya haya desaparecido.
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