Con tinta en los dedos, camina de un lado hacia el otro buscando un pedazo de papel, una libreta en la que pueda dejar su recuerdo escrito. Su cara escondida entre las sombras que dibuja la vela junto a la ventana por donde entra el brillo de una Luna abandonada. Viene desde la Letra oculta, desde la corteza de sus dedos, desde el frío linóleo a sus pies desnudos, desde la tinta que lo acompaña, desde las letras que alegremente... regala. Este soy yo. En mi más puro momento.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Los Cuernos De La Luna
Heme aquí recostado a la orilla de la mar
observando la crema de estrellas y a los planetas
que giran alrededor del astro poeta en contra de su voluntad,
he intentado encontrarle fin a este basto universo trascendental
que me confunde cada vez más.
He pasado noches enteras buscando el prodigioso momento
que me dé por enterado la diferencia entre la realidad
y la imaginación,
el porque quiero ser lo que no soy,
el porque quiero estar en donde no estoy
y por fin llegue a la conclusión
que el tiempo pasa sobre todo y sobre todos
y tiempo es el que derraman mis pies
cada vez que me aferró a continuar deslizándome
entre los escasos hilos de luz que aún se empeñan en formar
parte de mí más cercano alrededor,
iluminando con vanidad
el mundo encerrado en mi interior.
He descubierto el laberinto en los ojos de la vida
y he encontrado la ilusión de las alquimias en cada noche bohemia,
he aprendido los sabios cánticos de las lágrimas taciturnas
derramadas sin previo aviso,
tiradas al vació que sostiene la vida y la muerte por extremos
mismo que confunde los deseos con las predestinaciones
y su voz flota sobre la multitud ciega
(lento vaivén de un mar de rostros).
Es inútil intentar dibujarle los cuernos a la luna
solo son resplandores dispersos que alguna vez estuvieron aquí
liberando las constelaciones internas en mi voz;
guía y discípulo de mí existir.
Nunca más volveré a intentar darle fin a esta vida
impregnada de objetivos inútiles que solo me llevan a donde nunca quise llegar,
a ese templo sagrado donde el olvido se refugia,
menguando en este cuarto prohibida de ilusiones y libertad,
mientras me encuentro recostado sobre el mar.
No tiene dirección ahora mi vuelo y no sé que rumbo vaya a tomar;
solo avanzare en el sendero que me he hecho al caminar,
claro, respetare el triste velo y no dejare que mis ojos miren llorar al cielo
ni que el cielo me vea llorar.
Recordaré que como la imaginación no hay ninguna
y que la libertad no se puede igualar
ni los pensamientos que me abruman
ni los dolores que me puedan atrapar;
ah, pero puedes ponerle cuernos a la luna
mientras te encuentras recostado sobre la mar
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