sábado, 24 de noviembre de 2012

Amordazado

Quisiera desgarrar mi interior dejando abierta la carne puesta a flor de piel y darme la oportunidad de ponerte fuera de mí, abrir la garganta a vocero desahogado para gritar tu nombre y por fin ponerte en el olvido con palabras que nunca tuve el tiempo de decir frente a ti, que fuimos personas que nunca nos conocimos, que fuimos peldaños de escaleras pisadas por pies que no fueron los correctos. Quisiera abandonar mi desesperación ante el recuerdo de tus días conmigo, recuerdos que no han querido recostar su figura en el pantano del pasado, recuerdos prohibidos en los fui dueño y amo aunque fuera solo por unos momentos, quisiera descubrir que ya no me duele saberte fuera de mi vida y encontrar el valor para cortar por lo sano el dolor amargo de ya no estar junto a ti, ese deseo incumplido y frustrado días atrás cuando el amanecer frió te trajo a mi solo para darme la eterna despedida y emprendiste el vuelo a tu estado original llevándote mi todo en esa estela de luz que parece cubrirlo todo después de que escapaste con la distancia que volvió a tenerte entre sus redes, redes que nunca supe como derrocar y ahora heme aquí tendido en mi sillón y pensando en ti, mis alargadas unas se incrustan en las frías telas de mi almohada tratando de exprimir de ellas todos aquellos recuerdos prohibidos que no pudiste llevarte contigo, ahora ya no hay nada que me haga dejar de pensar en ti, ni la tibia sangre de mi corazón amordazado que llevo guardado en el cuerpo desgarrado por el tiempo pasado cuando tu estabas a mi lado. Me he perdido en las penumbras de tu pasado rogando no estar entre palabras con sabor de abandonado y dejar mi sillón por unos momentos sin sentirme tan amordazado.

No hay comentarios: